Cuatro preguntas a Richard Stallman sobre el derecho a la privacidad y anonimato (en Internet) eliminados en la Ley de Comunicación

Por si aún no has leído el artículo 20 de la recientemente aprobada Ley de Comunicación:

Art. 20.- Responsabilidad ulterior de los medios de comunicación. Habrá lugar a responsabilidad ulterior de los medios de comunicación, en los ámbitos administrativo, civil y penal cuando los contenidos difundidos seas asumidos expresamente por el medio o no se hallen explícitamente a otra persona.

Los comentarios formulados al pie de las publicaciones electrónicas en las páginas web de los medios de comunicación legalmente constituidos serán responsabilidad personal de quienes los efectúen, salvo que los medios omitan cumplir con una de las siguientes acciones:

  1. Informar de manera clara al usuario sobre su responsabilidad personal respecto de los comentarios emitidos;
  2. Generar mecanismos de registro de los datos personales que permitan su identificación, como nombre, dirección electrónica, cédula de ciudadanía o identidad, o;
  3. Diseñar e implementar mecanismos de autorregulación que eviten la publicación y permitan la denuncia y eliminación de contenidos que lesionen los derechos consagrados en la Constitución y la ley

Los medios de comunicación sólo podrán reproducir mensajes de las redes sociales cuando el emisor de tales mensajes esté debidamente identificado; si los medios de comunicación no cumple con esta obligación, tendrán la misma responsabilidad establecida para los contenidos publicados en su página web que no se hallen atribuidos explícitamente a otra persona.

imagen de Victor Powell tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Richard_Stallman_at_Pittsburgh_University.jpgCon este antecedente, me animé a escribirle a Richard Stallman (bio) planteándole cuatro sencillas preguntas. No hay truco ni edición de por medio, simple y directo. Transcribo sus respuestas íntegras:

1. ¿Por qué los ciudadanos debemos defender el derecho a la privacidad y al anonimato en Internet?

Sin la opción de comunicar anónimamente, muchos ciudadanos no se atreverán a expresar sus opiniones políticas. Temerán la retribución de su jefe, de su familia, o de su estado.

Es más importante aún en cuanto a los reveladores de secretos sucios. En los EEUU, por la extrema vigilancia de las comunicaciones de todos, los funcionarios oficiales ya no se atreven a hablar con los periodistas. Quien sepa que el estado hace actos sucios y quiera denunciarlo tiene que huir primero del país.

No creo que el estado ecuatoriano haga, hoy en día, actos horribles, pero era bastante malo hace 10 años. De hoy a 20 años, ¿quién sabe? Cuando se trata de los derechos humanos, como los de la expresión y de la comunicación, hay que tomar en cuenta no sólo a los funcionarios actuales y su comportamiento actual sino también los posibles del futuro.

2. El abuso del anonimato afecta a otros derechos de otras personas, ¿es esa una razón para no defenderlo?

Primero, ¿cuáles son los supuestos “abusos”? ¿Realmente afectan a los derechos de otros? Es un punto en el cual los promotores de la vigilancia y de la censura suelen exagerar.

Por ejemplo, muchos estados llaman los insultos “abusos” y los criminalizan, pero es injusto. El derecho de la expresión incluye el derecho de insultar cualquier idea, cualquier actividad, cualquier organización, o a cualquier persona. Ni nadie ni nada merece inmunidad a los ataques verbales.

Cuando abogan prohibir los insultos, dicen que pueden lacerarle el corazón a alguien. Que no exageren, por favor. Ningún insulto puede lacerar tanto como “No te amo, no te veré más.” La vida es así: otros tienen el derecho de lacerar tu corazón, y tu réplica es ser adulto y seguir viviendo. Mientras respetamos la libertad de rechazar a alguien, prohibir los meros insultos es tonto e incoherente.

3. ¿Por qué debo preocuparme por estos dos derechos si yo soy un ciudadano que no tengo nada que ocultar?

Son muy pocos, los que no tienen nada que ocultar a nadie. Muchos no quieren admitir todas sus opiniones a sus parientes, vecinos, conocidos, colegas y jefes.

Si participas en oposición política, no quieres divulgar tus planes al estado. La ACLU ha publicado un informe acerca de cómo el estado de los EEUU llamaba a los disidentes de Occupy Wall Street “terroristas” y usaba este pretexto para espiarlos en colaboración con las empresas grandes.

Casi todo el mundo comete delitos, a veces sin saber, y cuando el estado quiere condenar a alguien, si puede saber de todo lo que él ha hecho y dicho en su vida, casi siempre encuentra un pretexto para encarcelarlo.

El ejemplo paradigmático es el de John Kiriakou, quien reveló abusos del gobierno de los EEUU. Luego obtuvieron todos sus correos y lo condenaron por un detalle en un mensaje privado al periodista. Ahora está en prisión.

4. ¿Qué recomendaciones nos darías a los ciudadanos frente a la aprobación de esta Ley?
Hay que organizar y presionar a los políticos para cambiar ese punto en la ley.

Al margen de este tema de los derechos, Richard Stallman termina su correo con una frase dada la coyuntura que ahora vivimos con el caso de Edward Snowden:

Se dice que Snowden quizás pida asilo a Ecuador. Gracias de antemano a Ecuador por amparar al heroe de mi país.

Siguiendo con la línea de los derechos, Rafael Bonifaz (@rbonifaz) –quien logró un encuentro entre Richard Stallman y Rafael Correa– comenta su visión desde alguien que vive en nuestro país:

El anonimato en Internet, permite que alguien que quiera contar la verdad al mundo lo pueda hacer. Esto fue lo que hizo Bradley Manning al enviar información que muestra crímenes de guerra y abusos de poder a Wikileaks. Una de la características más importantes de Wikileaks es garantizar el anonimato de las fuentes. Lamentablemente Manning perdió su condición de anónimo y por este motivo hoy en día su vida corre riesgo. No todas las verdades le pueden costar la vida a una persona, pero sí su trabajo, la opinión de las personas que quiere, etc…

Si lo que se tiene miedo es que se abuse del anonimato para injuriar, lo que debemos hacer como sociedad es a no creer todo lo que leemos. Si se quiere que los comentarios en medios digitales sean de mejor calidad se debe fomentar la discusión de ideas en lugar de los ataques personales.

Personalmente me quedo con la cuarta y última respuesta de Stallman, tan clara como contundente. La discusión está abierta al final de este post en la caja de comentarios.

3 thoughts on “Cuatro preguntas a Richard Stallman sobre el derecho a la privacidad y anonimato (en Internet) eliminados en la Ley de Comunicación

  1. El maestro Stallman, a quien admiro, pudo haber tenido mejores respuestas, de hecho siempre tiene respuestas geniales.

    El respeto a la privacidad es un derecho que tal vez no se lo deba defender como un refugio que, por “miedo al que dirán” o a represalias, lo utilizaríamos como una especie de ultimo recurso para decir o compartir nuestros pensamientos. Es un derecho inalienable! punto!, es indiscutible, es como el derecho a hablar, ni siquiera debemos dar cuentas para que queremos usar nuestra privacidad, es como pretender ser hombres libres, dando cuentas de que para que queremos ser libres, un absurdo.

    Sobre los funcionarios públicos, ellos son eso mismo, públicos, y como funcionarios no deben tener secretos o esconder datos o información NUNCA. Ellos tienen todo el derecho a expresarse y usar su privacidad y sin dar cuentas del uso de su privacidad, solo cuando ejerce como un ciudadano mas, no cuando ejerce como funcionario publico.

    Me encanta cuando Stallman responde: “Ningún insulto puede lacerar tanto como “No te amo, no te veré más.”. es genial esta frase!!!

    No creo que hayan tantos “vacíos” legales con el surgimiento de nuevas tecnologías, un acto de corrupción en un gobierno, ya sea descubierto por datos impresos en un papel o dentro de un correo electrónico, siguen siendo el mismo caso.

    Sobre el tema Snowden: bienvenido, excelente que mi país abogue por los derechos humanos de él, excelente, pero sin confundir que por haber dado asilo a él o Assange conseguimos o conseguiremos mayores libertades, pues para ello, se necesitan tomar otras medidas, que como casi siempre sucede, deben venir de nosotros y no esperarlas de nuestros gobernantes.

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