Hace tres años y medio el país se preparaba para votar mientras yo escribía unas líneas a manera de reflexión. Hoy, aunque todavía no arranca –oficialmente– la campaña electorera, quisiera dejar otras reflexiones que al menos a mi me sirven para elegir el voto por un candidato. Sin caer en el simplismo, los tres parámetros son:

  1. Perfil del candidato. Quitándose los prejuicios de que sea conocido o desconocido, lo primero es informarse sobre su perfil: estudios, trayectoria personal y profesional, línea de pensamiento, su conjunto de valores y principios, referencias de terceros, identidad digital (web), logros concretos obtenidos, grupo aliado que promociona su candidatura, etc. Pero repito: hay que quitarse los prejuicios de que te sea conocido o que te resulte un perfecto desconocido.
  2. Propuesta de trabajo. Su propuesta, que no se escude en la de su partido o movimiento, que se la pueda encontrar fácilmente en la web y que además permita discutir en línea ya sea a través de comentarios, wikis, etc. Obviamente incluye leer la propuesta, contrastarla, leer entre líneas, comentarla y discutirla. Puedes empezar a leer las Propuestas en este enlace; en el caso de Loxa, la Delegación Provincial del CNE ahora mismo tiene una web digna de llorar, y cuando se les pregunta la información de los candidatos te referencian a una “página de FaceBook” donde tampoco encuentras lo que buscas para informarte.
  3. Capacidad de ejecutar esa propuesta. Que no se quede en el papel, que no haya duda de su tenacidad de ser un ejecutor cuando gane las elecciones, donde su verdadero liderazgo para lograr equipo quede de manifiesto en resultados.

También hay que poner atención en aquellos aspectos que NO he listado, y que –en mi caso– tienen un valor cercano a cero y en otros con valor negativo, como por ejemplo: entrevistas desfilando masivamente en medios1.0, pautas comerciales inundando esos mismos medios1.0, insultos a oponentes, mercantilismo populista (ofrecimiento de casas, camisetas, leche, o pasajes al mundial de fúbtol), brochures a full-color con una foto guapísima del candidato, respuestas evasivas cuando se les pregunta por alguno de los tres puntos listados, inexistencia de identidad digital (web), poca actitud conversacional, etc.

Con un balance equitativo porcentual entre los tres puntos, sumando y restando, la decisión del voto resulta más inteligente que simplemente decidir cinco minutos antes de votar. Si acostumbras a incluir otros parámetros a favor o en contra para decidir tu voto y que no están listados aquí, me gustaría que lo compartas en los comentarios.

Comment now!
















Trackbacks